dilluns, 25 de juliol de 2011

Arqueologia i escombraries

"... En un sitio, a ciento cincuenta metros por encima del nivel del mar, el terraplén perpendicular de la parte superior de la carretera medía entre tres y cinco metros de altura, y el corte dejaba a la vista tres vetas de ostras, como las vetas de cuarzo que se ven en el corte de una carretera de Nevada o Montana. Las vetas medían unos cuarenta y cinco centímetros de ancho, estaban separadas entre sí por entre medio metro y un metro, se sesgaban hacia abajo a lo largo de nueve metros, o más, y luego desaparecían donde el corte se unía a la carretera. Sólo el cielo sabe hasta donde se las podría seguir, rascando. Eran ostras bonitas, limpias, grandes, iguales a todas las ostras. Estaban muy juntas, formando una masa, y no había ninguna esparcida ni por encima ni por debajo de las vetas. Cada una era un filón bien definido, sin ramales. [...] Entre las ostras había mezclados muchos fragmentos de vajillas antiguas. ¿Cómo llegaron hasta allí aquellas masas de ostras? No puedo determinarlo. Las vajillas rotas y las ostras nos hacen pensar en un restaurante, pero es imposible que hubiera varios de ellos en esa montaña en nuestros tiempos, porque nadie vive allí. Un restaurante no sería rentable en aquel lugar, debió de ser en los días prósperos de Esmirna, cuando las colinas estaban cubiertas de palacios. Podría creerme la existencia de un restaurante, en ese contexto; pero, ¿tres? ¿Es que hubo allí restaurantes en tres períodos diferentes de la historia? Porque hay entre medio metro y un metro de tierra compacta entre los filones de ostras. Es evidente que la explicación del restaurante no nos sirve.

Es posible que la colina, en otros tiempos, fuese el fondo del mar, que se elevó, con sus criaderos de ostras, debido a un terremoto. Pero entonces, ¿y los fragmentos de vajilla? Además, ¿tres criaderos de ostras, uno encima del otro, con un espeso estrato de tierra de la buena en el medio?

Esa teoría no nos sirve. También es posible que esta colina sea el monte Ararat, que el arca de Noé hubiese descansado aquí, que él comiese ostras y tirase las conchas por la borda. Pero eso tampoco nos vale. Otra vez nos tropezamos con las tres capas separadas por tierra maciza y, además, en la família de Noé sólo eran ocho, por lo que no pudieron haberse comido todas esas ostras en los dos o tres meses que permanecieron sobre la montaña. Los animales ... aunque resulta sencillamente absurdo suponer que tendría tan poca cabeza como para alimentar a los animales con ostras.

Resulta doloroso -incluso humillante- pero me veo reducido a una única y pobre teoría: que las ostras escalaron hasta allí por sus propios medios. Pero, ¿qué objetivo pueden haber tenido en mente? ¿Qué buscaban allí arriba? ¿Para qué podría querer una ostra escalar una colina? Escalar una colina debe ser, necesariamente, un ejercicio agotador y molesto para una ostra. La conclusión más natural debe ser la de que las ostras subieron hasta allí para contemplar el paisaje. Pero, si reflexionamos acerca de la naturaleza de la ostra, resulta evidente que no le importa nada el paisaje. Una ostra no sabe apreciar esas cosas; lo hermoso no le preocupa. La ostra es de carácter reservado, no es movida -ni siquiera supera a la media en vivacidad-, y nunca es emprendedora. Pero, por encima de todo, la ostra no se interesa en absoluto por el paisaje: lo desprecia. ¿A dónde he llegado entonces? simplemente al punto de partida, es decir, que esas ostras están ahí, en capas regulares, a ciento cincuenta metros por encima del nivel del mar, y nadie sabe como llegaron hasta allí."
d'aquí

Aquest fragment dels raonaments -força curiosos i divertits- que és fa Mark Twain en el seu llibre, m'han fet recordar automàticament en el fet que la majoria d'arqueòlegs, avui, excaven en abocadors, sobretot antics, sortosament. Abocadors d'èpoques perdudes i que són una font d'informació valuosíssima sobre l'estil de vida dels seus creadors. El que devia veure en Twain era el que faria que un arqueòleg modern es decidís a plantar allí la seva tenda i els estris, i es tornés mico per aconseguir algun tipus de subvenció per tal de romandre el màxim temps possible en el lloc. Perquè, com bé ens explica el nostre arqueòleg de guàrdia: "Ens dóna molta més informació un abocador d’escombraries romà, plé de plats trencats i restes de menjar, que cap arca o calze per molt sagrats que siguin." Davant els nostres macroabocadors, però, hi haurà arqueòlegs del futur que s'hi atreviran?

Ja ho veieu, estic malalta de blogs, llegeixo Twain i penso, automàticament, en Glamboy.

I un altre detall de Twain que avui encara és plenament vigent:

"Los incorregibles peregrinos han aparecido con los bolsillos llenos de muestras rotas de las ruinas. Ojalá pudiera ponerle fin a este vandalismo. Arrancaron fragmentos de la tumba de Noé, de las exquisitas esculturas de los templos de Baalbek; de las casas de Judas y Ananías, en Damasco; de la tumba de Nemrod el poderoso cazador de Jonesborough; de las gastadas inscripciones griegas y romanas que hay en los muros del Castillo de Banias; y ahora han estado haciendo trizas y desportillando estos viejos arcos que Jesús vio con sus propios ojos. ¡Que Dios proteja el Santo Sepulcro cuando esta tribu invada Jerusalén!" (p. 443)

Un trosset potser ens pot semblar res, però un trosset tu, un trosset jo, un trosset ell ...

Per fer una ullada, un curiós treball sobre etnoarqueologia de la UAEM.

10 comentaris:

el llibreter ha dit...

El profund coneixement de la psicologia de les ostres m'ha arribat a l'ànima: "Pero, por encima de todo, la ostra no se interesa en absoluto por el paisaje: lo desprecia." Per pensar-hi tota la setmana.

Salutacions cordials.

Miquel Saumell ha dit...

Ho tindré molt en compte; tinc previst visitar Atapuerca al setembre.

Alberich ha dit...

Aquesta mania d’endur-nos qualsevol cosa inútil, per allò de tenir-ne un record inútil ! ...
A casa hi ha un munt de fòtils portats de la tribu dels Perquisco- ( “per quins collons hauré comprat aquesta andròmina que no sé que fer-ne”)...
Salut.

Alyebard ha dit...

Mira, ja m'has fet riure una estona i recordar el fart de palejar terra que em vaig fer un estiu llunyà dins una dòlia romana :D

Elfreelang ha dit...

M'ha ben sorprès l'actualitat de Mark Twain ....

Pepe ha dit...

No sé si nuestras respectivas culturas comparten el dicho "aburrirse como una ostra"; si fuese verdad que las ostras se aburren ahí podría estar la explicación de por qué en algún tiempo se agruparon en manadas, para beber con las vasijas que quedaban allí rotas. Luego se volvían a casa de los opaítos hasta el próximo botellón, y entretanto se sedimentaba esa otra capa de tierra por medio. Más o menos como nuestros jóvenes y jóvenas antes de que se comprometiesen con la indignación.

Eduard Ariza ha dit...

No sé, no sé. Em fa a mi que pot ser les ostres voldrien veure món. D'altra banda és interessant això que et plateixis preguntes sobre el recorregut vital de les ostres, parents propers del mol·lusc.

Clidice ha dit...

el llibreter ja se sap, les ostres tenen cops amagats.

Miquel Saumell quina enveja! :)

Alberich si, hi ha gent que fins i tot viatja amb una maleta buida pels "regals". Salut :)

Alyebard me n'alegro que hagis rigut, de fet el llibre no té desperdici :)

Elfreelang llegir-lo és com esperar trobar-te'l al cafè, o a la cantonada :)

Pepe si fill si, aquí també ens avorrim com a ostres :) I mira, la teva teoria tampoc està tan malament :)

Eduard Ariza mai se sap, per a mi que les ostres també tenen sentiments ;P

Lectora corrent ha dit...

És curiós que Mark Twain identifiqui les ostres amb un restaurant, perquè en molts llocs dels Estats Units, durant molt de temps les ostres no eren apreciades, eren menjar dels pobres, sobretot dels nadius americans. Recordo una obra de Henry James (potser "Washington Square") que en un pròleg o introducció descriu el camí que va a Long Island --lloc que després va ser d'estiueig per als rics-- i parla d'unes tavernes sòrdides, i per exemplificar-ho diu que s'hi mengen ostres.

Clidice ha dit...

Lectora corrent no oblidem que Twain és de Florida, un sudista, i allí, com a New Orleans, les ostres són el plat més típic, imagino que per la influència francesa. La veritat és que fa anys que tinc ganes d'anar a New Orleans, a empatxar-me de blues i d'ostres, ni que sigui amb quetxup :)